sábado, 5 de mayo de 2007

ELÍ


Elí, Elí, Lamma Sabactani

que estoy menguando

que no veo lo que soy.


Elí, mar oculto

que te envuelves en la desaparición arrebolada

que me olvidas.

Y yo, taciturno conspicuo

pregunto si a salvo podré desvalijar estos peñascos

estas sombras furibundas

audales ríos rojos en solitario.


Podré. Aún si está mi destino exiguo

mortandad de súplica

y esa feroz alevosía de los perros.


Lamma sabactani, Oh Elí

cielo gris violáceo que tiende a terremotear

que está en la esfera inocua de esta tierra

y en mi hastío.


Redoblando fuerzas pierdo el alma

te he buscado en todos los desiertos

en todas las letanías llorosas

en las pasiones expirantes.

Aquí el polvo yace muerto, procúrame un sigilio.



Lamma
reducto infame de esta muerte

Sabactani
escabrosa caminata hacia la voz desdeñada.
vinagre en mi boca, tormento de esta cólera del mundo

huele mi sangre acuosa a reino incandescente.


Elí, este polvillo marchito de mis huesos

busco entre mis gritos tu murmullo.

Lamma, Lamma Sabactani.


"Cristo" de Joaquín Moragues.