viernes 11 de mayo de 2007

MANUEL


Dejóse la tibia esfera encausar como el gavilán
De la tarde hasta la frontera última
con el tiempo se hizo cauce este estrecho escenario.

De cal y canto como el puente de la acera central
se edificó la mañana y las luchas montañosas
cansadas despejaban la atmósfera del invasor
y de canciones celestes como la mancha estruendosa y mortífera
serpenteante malabar bélico.


Tu canto es para revolver y solventar las caminatas eternas a tu casa y a la noche
la frenética noche inolvidable
e insondable tu espionaje desde todo punto cardinal
desde las manchas grises de lo que fue esa canción indómita.


Cuadro de Aurora Díaz Fregoso, "Caminando en el jardín de Tlaquepaque", México.