sábado, 5 de mayo de 2007

EL OJO DE MI AGUJA



No conocí el noreste sin el sur

el viento se apagó la noche del silbido

más se condenaron los fuegos que el calor

ese que recordé cuando se fue el insomnio.


En esta tarde penumbrosa soleada de sal

en esta angostura del cielo

diez camellos pasaron por el ojo de mi aguja

y lo imposible

helo aquí