
No conocí el noreste sin el sur
el viento se apagó la noche del silbido
más se condenaron los fuegos que el calor
ese que recordé cuando se fue el insomnio.
En esta tarde penumbrosa soleada de sal
en esta angostura del cielo
diez camellos pasaron por el ojo de mi aguja
y lo imposible
helo aquí
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada