sábado, 12 de mayo de 2007

ROSTRO


El rostro la lluvia los caminos
en las tempestades ajenas, el rostro
la nariz el oro el tiempo, el rostro
en ojos
en oídos
y esas bocas.
En el rostro el cabello las mejillas
junto a la sonrisa taciturna
y a las consteladas mañanas del rostro.

La respiración, enjambre del poro
la carcajada
la congoja
el aliento el rostro
locuaces dientes
encajados pestañazos
la identidad expuesta
la grieta
el alma
el gesto.
Cuadro de Nicoletta Tomas, "Rumor de Llanto", España.

DE PRONTO




Cómo de la piel escamosa y resquebrante
doliente supura esa sal
que incendia

Y de pronto
de pronto, bálsamo
seda imperturbable.

Cuadro de Aurora Díaz Fregoso, "Mariposas", México.

viernes, 11 de mayo de 2007

MANUEL


Dejóse la tibia esfera encausar como el gavilán
De la tarde hasta la frontera última
con el tiempo se hizo cauce este estrecho escenario.

De cal y canto como el puente de la acera central
se edificó la mañana y las luchas montañosas
cansadas despejaban la atmósfera del invasor
y de canciones celestes como la mancha estruendosa y mortífera
serpenteante malabar bélico.


Tu canto es para revolver y solventar las caminatas eternas a tu casa y a la noche
la frenética noche inolvidable
e insondable tu espionaje desde todo punto cardinal
desde las manchas grises de lo que fue esa canción indómita.


Cuadro de Aurora Díaz Fregoso, "Caminando en el jardín de Tlaquepaque", México.

LO HE VISTO


La infecunda noche a la que llamas desgarro
la sonajera de cascabeles, el cielo quebrado
y ese magnífico concierto de las hienas
yo lo he visto antes, en mis celos, en mi nobleza
yo lo he visto antes, en la piel perforada
yo lo veo aún de cuando y cuando me parece cierto
y es cierta aquella propaganda de la victoria refractaria
aquella danza de los jíbaros, yo la he visto antes
de pronto, aún
parece que no acaba cuando el hielo es una leyenda heredada
y un imperio.

La desértica noche a la que llamas medialuz
yo la he visto antes
cómo no advertirla entre tus dientes
cómo no volverla a torcer

Mas el canto mío, esta canción imprevista
el rapto, ese secuestro repentino
hoy logra desembocar en las esferas serpenteantes
en los nácares ocultos.

Mas el canto mío, este desafino
vuelve al fuerte vestido de laureles
permanece inmarcesible tras el cataclismo
acaba perpetuo y llano.

Este canto de la polvareda permanece incólume
ya para las tardías constelaciones, ya para los huertos.
Así concierto las cruzadas perdidas, las sabidas ganadas
Así se perfila el dulzor, el revés de mis tiempos.
Pintura de Juan Grau, "Mirada", España.

TONADO


Tonado, cual la música callada que me calla

y me apacienta estando tanto cuán desierto

Marchando encumbrado el asombro como el destierro

se presentan las descargas y los despojos.

Yo me aíslo, me sulfuro, campanario intrépido de las distancias

me sostengo de tus lienzos como colgado de un hemisferio.

Tonado, cual la música incandescente de tus revuelos y visitas

me traspasas acaudalado me sostengo de tus lienzos como cabalgando entre bemoles

con llegada aplaudida y esperada me pareces deslumbrante elocuente

tan bienvenido

tan bienvenido.

Poema publicado en la antología "Penumbra y Amanecer" del Centro de Estudios Poéticos de Madrid. España.
Escultura de Salvador Dalí.

SUBTERRA


Mis zapatos me superan hoy no encuentro suelos...

MI TU Y TU YO



Tu forma y mi fondo
Vaya moraleja.

"Adán y Eva" de Aurora Díaz Fregoso. México.

PRISA


Esas prisas que huyen
pero de vuelta

Escultura de José Manuel Adame, "El Salto", España.

POR FIN



Tus susurros son a mis oídos huracán
cuando por fin te escucho.

sábado, 5 de mayo de 2007

ELÍ


Elí, Elí, Lamma Sabactani

que estoy menguando

que no veo lo que soy.


Elí, mar oculto

que te envuelves en la desaparición arrebolada

que me olvidas.

Y yo, taciturno conspicuo

pregunto si a salvo podré desvalijar estos peñascos

estas sombras furibundas

audales ríos rojos en solitario.


Podré. Aún si está mi destino exiguo

mortandad de súplica

y esa feroz alevosía de los perros.


Lamma sabactani, Oh Elí

cielo gris violáceo que tiende a terremotear

que está en la esfera inocua de esta tierra

y en mi hastío.


Redoblando fuerzas pierdo el alma

te he buscado en todos los desiertos

en todas las letanías llorosas

en las pasiones expirantes.

Aquí el polvo yace muerto, procúrame un sigilio.



Lamma
reducto infame de esta muerte

Sabactani
escabrosa caminata hacia la voz desdeñada.
vinagre en mi boca, tormento de esta cólera del mundo

huele mi sangre acuosa a reino incandescente.


Elí, este polvillo marchito de mis huesos

busco entre mis gritos tu murmullo.

Lamma, Lamma Sabactani.


"Cristo" de Joaquín Moragues.

EL OJO DE MI AGUJA



No conocí el noreste sin el sur

el viento se apagó la noche del silbido

más se condenaron los fuegos que el calor

ese que recordé cuando se fue el insomnio.


En esta tarde penumbrosa soleada de sal

en esta angostura del cielo

diez camellos pasaron por el ojo de mi aguja

y lo imposible

helo aquí

UNA MUJER ESPERANDO



Una mujer esperando
No es una mujer madre
Ni es una mujer encinta

Una mujer madre
No es una mujer encinta
Ni es una mujer esperando

Una mujer encinta
Ni es una mujer esperando
Ni es una mujer madre

... necesariamente.


Untitled (Green). Cuadro de Nicoletta Tomas Caravia. España.

SINFIN DE TORNASOLES




Entonces, cuando el océano se transforma en todas las noches de todos los siglos

en la estatua que suspira antes de llegar la madrugada

cuando la garuga es espínola y simiento

qué retención de nácares ocultos tiene tu voz

qué sabotaje a la muchedumbre de eclipses

qué renuncia

qué sinfín de tornasoles es tu cauce profundo

es tu aroma incipiente.